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El Centro de Investigación, Formación y Emprendimiento (CIFEM) avanza con la implementación del plan ambiental, contemplado en EsIA de Puerto Barú en David, desarrollando acciones en la franja de protección de manglar ubicada en el sitio cinco, uno de los espacios priorizados dentro del programa.

Para este año, el plan contempla intervenir tres de los seis sitios definidos, marcando un avance significativo en el cumplimiento de los compromisos ambientales. Este proceso es liderado por CIFEM y ejecutado por una red de viveristas agroambientales comunitarios, quienes han sido organizados, capacitados e integrados al proyecto como actores clave.

Actualmente, las labores se encuentran en una fase de mejora de suelo, resultado de un trabajo sostenido durante varios meses. Como parte de este proceso, se han definido insumos específicos que los viveristas producen, incluyendo un sustrato enriquecido con materiales como aluvión, cascarilla de arroz, melaza, abonos líquidos provenientes de biodigestores, materia orgánica y microorganismos de montaña.

Este tratamiento responde a una necesidad técnica clara: el suelo actual presenta alta acidez, baja materia orgánica y deficiencia de microelementos, condiciones que limitan el desarrollo natural de la vegetación y reducen la biodiversidad del área.

 “Lo que buscamos es mejorar la composición del suelo para que las plantas puedan desarrollarse de mejor manera. Hoy tenemos un suelo ácido, con poca materia orgánica y baja biodiversidad, por eso incorporamos sustratos enriquecidos que permitan acelerar ese proceso natural.”señaló Jorge Faisal, asesor ambiental.

A través de la incorporación de estos sustratos mejorados y residuos orgánicos, se busca transformar las condiciones del terreno para permitir el crecimiento progresivo de especies gramíneas, herbáceas y arbóreas. El objetivo final es consolidar una barrera natural o “colchón ecológico” que fortalezca la protección de los manglares y de las zonas colindantes a los cuerpos de agua.

Este esfuerzo no solo responde a criterios técnicos, sino que integra conocimiento científico con participación comunitaria, avanzando hacia una gestión ambiental sostenible y con impacto real en el territorio.