“La crisis climática está en camino de destruir el capitalismo […] y el enorme costo de los impactos climáticos extremos deja al sector financiero incapaz de operar.”[1] Lo ha planteado Günther Thallinger, miembro de la junta directiva de Allianz SE, una de las compañías de seguros más grandes del mundo, ante el hecho de que el mundo “se está acercando rápidamente a niveles de temperatura en los que las aseguradoras ya no podrán ofrecer cobertura para muchos riesgos climáticos.”
Las emisiones globales de carbono, dice Thallinger, siguen creciendo. Con las políticas vigentes, la temperatura global se incrementará entre 2,2 y 3,4 ºC por encima de los niveles preindustriales, muy por encima del 1,5 ºC previsto en los Acuerdos de París de 2015, ocasionando un daño “tan grande que los gobiernos no podrán proporcionar rescates financieros y será imposible adaptarse a muchos impactos climáticos”.
Aquí, lo esencial es que este factor de riesgo “amenaza los cimientos mismos del sector financiero”, porque la falta de seguros significa que otros servicios financieros no están disponibles. Y esto se refiere tanto a la vivienda como “a la infraestructura, el transporte, la agricultura y la industria”. Con ello, el valor económico de regiones enteras “-costeras, áridas, propensas a los incendios forestales- comenzará a desaparecer de los libros de contabilidad financiera. Los mercados se revalorizarán, rápida y brutalmente. Así es como se ve una falla de mercado impulsada por el clima”. Y ante esto, no hay forma de “adaptarse” a temperaturas más allá de la tolerancia humana… Ciudades enteras construidas sobre llanuras aluviales no pueden simplemente levantarse y moverse cuesta arriba”.
Con 3ºC de calentamiento global, dice Thallinger, “el daño climático no puede ser asegurado, cubierto por los gobiernos, o adaptado”. Eso significa que el sector financiero “tal y como lo conocemos deja de funcionar. Y con ello, el capitalismo tal y como lo conocemos deja de ser viable”. Desde esa perspectiva, la única solución consiste en “reducir la quema de combustibles fósiles, o capturar las emisiones […] y todo lo demás [es] un retraso o una distracción.”
Para Thallinger, la buena noticia era que “ya tenemos las tecnologías para cambiar de la combustión fósil a la energía de cero emisiones. Lo único que falta es velocidad y escala. Se trata de salvar las condiciones en las que los mercados, las finanzas y la propia civilización pueden seguir funcionando”.
Sobre esto hay posiciones enfrentadas. El presidente de los Estados Unidos ha retirado (nuevamente) a su país de los Acuerdos de París, y ofrece estímulos al uso del carbón en la generación de energía eléctrica. Con ello, la dimensión climática de la crisis pasa del plano de la ecología al de la ecología política, que es la ciencia que se ocupa de los conflictos socio-ambientales en toda su complejidad. Tal es la premisa estratégica más relevante en esta transición civilizatoria.
[1] Damian Carrington: “La crisis climática está en camino de destruir el capitalismo, advierte la principal aseguradora.” The Guardian, 3 de abril 2025.


