Guillermo Castro H.
Donald Worster (Kansas, 1941) es uno de los fundadores de la historia ambiental en los Estados Unidos. Su libro La Economía de la Naturaleza. Una historia de las ideas ecológicas, (1977) es una obra clave en la moderna cultura ambiental.
Una antología de ensayos de Worster traducidos al español está disponible en https://ambiental.net/wp-content/uploads/2015/12/WorsterTransformacionesTierra.pdf . Uno de ellos tiene especial interés para el debate ambiental en Panamá: “Reencuentro de Culturas. La historia ambiental y las ciencias ambientales” (1996).
Allí, Worster aborda las relaciones entre las ciencias naturales y las Humanidades a partir del libro Las Dos Culturas y la Revolución Científica (1963), de Charles P. Snow (1905-1980). Allí Snow describió la vida académica moderna dividida en “dos culturas”, la de los intelectuales humanistas y la de los científicos, separadas por “un golfo de mutua incomprensión”. Ante esa situación, propuso buscar un terreno común de colaboración entre ambas partes en la lucha contra la pobreza.
Treinta años después, Worster propuso referir esa colaboración a la crisis ambiental, que obliga a todas las sociedades “a enfrentar el dilema de cuánto tiempo podrán sostenerse en un medio ambiente degradado y agotado.” Eso, dijo, requiere una explorar a un tiempo la influencia del mundo biofísico “en el curso de la historia humana”, y los intercambios ecológicos “entre las comunidades humanas y sus entornos – el mundo material, y real, de objetos que no hemos inventado, pero que inciden constantemente sobre nuestra vida cultural.”
Con esto, las ciencias naturales abren a los historiadores una importante agenda de investigación sobre nuestros problemas globales, mientras los científicos encuentran que la naturaleza que describen en sus libros carece a menudo “de toda conexión con la historia humana y todas sus contingencias, accidentes, ciclos, ideas y fuerzas sociales”, que inciden en la evolución de esa naturaleza y hacen de ella también “un resultado de la historia.”
Para Worster, ambos campos del conocer se requieren entre sí para responder a una misma pregunta: “¿por qué nos encontramos en una situación de crisis con el ambiente global?” Los científicos, dice, “han descrito esa crisis con impresionante precisión”, pero no pueden explicarnos por qué tenemos las sociedades que han generado tal crisis, “de dónde han surgido, o cuáles son las fuerzas morales que las han creado.
Las fuentes de esta crisis, agrega, no se encuentran en el funcionamiento natural de los ecosistemas, “sino más bien en el modo en que funcionan nuestros sistemas éticos”. Esto demanda entender la relación entre “la reorganización que hemos hecho de la naturaleza” y “los sistemas éticos que han orientado esa reorganización.”
Hoy, ambos campos “se encuentran vinculados por lazos inagotables de intercambios, interacciones y significados, de modo que constantemente colapsan el uno sobre el otro.” La naturaleza, concluye, “es la parte mayor – y la más compleja y maravillosa” de la materialidad del mundo, y la colaboración entre todos los campos del saber es indispensable para “reconocer el significado de esa naturaleza autónoma, y respetar sus armonías discordantes, su intrincada evolución.” Ese desafío aún está pendiente entre nosotros.


